Andy Warhol en la Tate Modern

Andy Warhol, pionero del arte pop y símbolo inequívoco americano, era hijo de inmigrantes; un chico tímido que se convirtió en el centro de la escena social neoyorquina. Un artista  que transformó para siempre la historia del arte, asociándolo al cosumismo, las celebridades y la contracultura. Un hito de su tiempo.

La Tate Modern ha inaugurado esta semana una super exposición, la primera en más de 20 años. Pocas personas en la historia han tenido un impacto en el arte como Warhol, el más Pop de todos los artistas. Un genio en transformar imágenes corrientes en iconos, de una manera tan personal que al verlas sólo puedes pensar en el. Un avanzado que llevó el concepto del ready made a lugares inéditos y transformó lo corriente en obra de arte.

Podrás ver una gran cantidad de obras, acompañadas de textos, fotografías, recortes de prensa, vídeos y hasta una recreación de las paredes del apartamento de la Factory en papel de plata.

Desde el principio de su carrera, a Warhol utilizó su vida, sus relaciones personales para buscar nuevas formas de mirar el mundo. En uno de sus primeros vídeos, Sleep grabó a John Giorno mientras dormía, le interesaba el sueño como contraste a los largos días de diversión por el uso de las drogas y se preguntaba si pronto quedaría obsoleto. El vídeo, de 5 horas de duración muestra a Giorno durmiendo desnudo, sin apenas moverse, como si se tratara de una pintura estática que pudieras colgar en la pared.

En sus inicios trabajó como ilustrador con éxito, pero el quería ser reconocido como artista. Así empezó a pintar sobre imágenes publicitarias, algo que pronto se materializó en su innovador arte pop y que rápidamente pudo difundir al adoptar las técnicas gráficas que bien conocía. Vivió la cultura aspiraciones del consumismo, tener cosas era símbolo de progreso y éxito, de ahí su obsesión por las sopas Campbell, Coca Cola o incluso el detergente Brillo o las imágenes de estrellas de cine, mezcladas con temas sociales candentes como imágenes de protestas civiles o derechos humanos.

Puedes jugar con sus Silver clouds, globos metálicos de helio que pusieron un punto de inflexión en su carrera. En su mayor momento de fama en los 60, Warhol decidió dejar la pintura para centrarse en el vídeo, y lo anunció en una exposición en la que llenó la galería de estos globos rodeados de un papel de pared rosa con imágenes de vacas, como si todo fuera el cuadro de un paisaje en el que el visitante puede participar.

Tras unos años, volvió a pintar en los 70 interesándose ahora por un estilo más expresivo, realizando su serie de retratos de Mao y realizó su icónica serie Ladies and Gentleman, que no se veían aquí desde hace más de 30 años – retratos de Drag Queen y trans géneros latinos y de color – al mismo tiempo que disfrutaba de fama internacional y documentaba las fiestas y el entorno del famoso Studio 54.

Con los 80, y en plena guerra fría su obra se vuelve más política y religiosa y hace una una serie de autorretratos en los que su peluca toma un protagonismo vital, convirtiéndose en total protagonista.

Por primera vez se puede ver en Inglaterra su visión de La última cena de Da Vinci. Religión, muerte y deseo se unen en ella, en un momento en el que el Sida estaba llevándose a muchos de sus amigos y la homosexualidad empezaba a ser más pública. Se trata de un retrato grupal, algo que pocas veces encontramos en su obra, y una imagen que le recuerda a su infancia ya que en la cocina de su casa había un poster de la obra.

Se trata además de una sus últimas obras, ya que murió un año después, en 1987 a los 58 años.

Tate Modern, Londres. Hasta septiembre.